Entiende de un vistazo los conceptos clave de los préstamos: TAE, TIN, ASNEF, CIRBE y muchos más, explicados en lenguaje claro.
Amortizar es devolver el capital del préstamo. La amortización anticipada permite pagar antes de tiempo, a veces con una comisión.
ASNEF es uno de los principales ficheros de morosidad de España. Si tienes una deuda impagada, una empresa puede incluirte, y otras entidades lo consultan antes de concederte financiación.
El aval es la garantía de que una tercera persona responderá de tu deuda si tú no puedes pagarla. La mayoría de préstamos rápidos son sin aval.
El periodo de carencia es un plazo inicial en el que solo pagas intereses (o nada) sin amortizar capital. Reduce la cuota al principio pero encarece el préstamo.
La CIRBE (Central de Información de Riesgos del Banco de España) recoge las deudas que tienes con entidades financieras. No es un fichero de morosos, sino un registro del nivel de endeudamiento.
Cargo inicial que algunas entidades aplican al conceder el préstamo, normalmente un porcentaje del importe. Se incluye en la TAE.
Interés adicional que se aplica cuando no pagas una cuota en la fecha prevista. Encarece la deuda y puede llevar a ficheros de morosidad.
Préstamo de importe muy pequeño (50–1.000 €) y plazo corto, pensado para imprevistos. También llamado minicrédito.
Crédito al consumo de importe medio-alto que se devuelve en cuotas periódicas a lo largo de varios meses.
El RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas) es un fichero de morosidad que recoge impagos de efectos comerciales entre empresas, gestionado por el CCI.
El scoring es la puntuación que las entidades asignan a tu solicitud según tu perfil (ingresos, historial, deudas) para decidir si te conceden el préstamo y en qué condiciones.
La TAE (Tasa Anual Equivalente) refleja el coste real anual de un préstamo, incluyendo el tipo de interés (TIN), comisiones y gastos. Es el indicador clave para comparar productos, aunque en préstamos a pocos días se dispara al anualizarse.
El TIN (Tipo de Interés Nominal) es el porcentaje fijo que la entidad cobra por prestarte el dinero, sin incluir comisiones ni gastos. Por sí solo no refleja el coste total: para eso está la TAE.
Productos o servicios adicionales (seguros, tarjetas) que una entidad puede pedir para mejorar las condiciones. Reducen el TIN pero pueden aumentar el coste real.